Ventajas decorativas del sillón Ball chair

Gracias a la conjunción de versatilidad, descanso y estilo, este mueble es una excelente opción para todos los espacios de la casa.

Novedoso y colorido. Así es el llamado sillón Ball chair (en español silla bola), elaborado por distintas empresas alrededor del mundo de manera artesanal, a base de fibra de vidrio y con una base giratoria de aluminio. Si bien es cierto que fueron un símbolo del Pop Art en la década de 1960, su capacidad de adaptarse a múltiples estilos decorativos la convierte en una original alternativa para muchos hogares del mundo en la actualidad.

Versátil
Sus colores originales fueron blanco al exterior y rojo en el tapizado, no obstante hoy en día es posible conseguir un sillón Ball chair también en negro, plateado y oro en la carcasa, complementado con el tono de su preferencia en los interiores. Si ya ha decidido comprar uno de estos muebles pero ninguno se adapta a sus deseos, contacte con un fabricante para solicitar un pedido especial con la gama de colores que tenga en mente.

 

Gracias a estas adecuaciones, un sillón Ball chair puede colocarse tanto en un recibidor como en una sala, comedor o recámara. Los colores usados en la decoración de la casa indicarán cuál es el mejor sillón Ball chair que se puede adquirir. El estudio, el jardín, el cuarto de juegos y de televisión son aptos también para una silla bola, sobre todo si considera que las dimensiones son pequeñas, ya que ocupa aproximadamente 110 centímetros de ancho, 100 centímetros de fondo y 125 centímetros de alto. Además, el sillón Ball chair, no solo tiene una función decorativa, sino también de reposo físico y mental.

Descanso y estilo
El relleno del sillón Ball chair es de espuma, por lo que resulta muy confortable para toda la familia. Proporciona un descanso suave y adecuado para el cuerpo, y psicológicamente ayuda a sentirse en intimidad, en un espacio propio dentro de un área compartida. Por este motivo es muy útil en hogares donde hay muchas personas o alguna de ellas tiene problemas para conservar su privacidad en ciertos momentos.

 

Los adultos pueden adaptar su estilo de vida al Ball chair, tal como hizo el inventor del mueble en 1966, Eero Aarnio, quien colocó un teléfono al interior de la cabina para concretar sus llamadas lo más cómodo posible. Es un espacio idóneo para leer o hacer el presupuesto del trabajo o la casa. En los niños, el diseño ejerce un poder especial por su originalidad y colorido. Su base giratoria, su brillo exterior y su innegable semejanza a un cascarón de huevo, son una invitación silenciosa para que los pequeños de la casa deseen jugar o descansar en el sillón Ball chair, pues da la sensación de estar en un lugar distinto, ¿así quién no echa a volar su ingenio, su imaginación?, ¿quién no puede tener al menos unos minutos de descanso?