Ventajas del color azul en la decoración

El azul resulta el color perfecto si se busca una decoración que intente imitar la sensación del entorno marino o para incrementar la amplitud de un espacio reducido.

El azul es, por naturaleza, un color frío, especialmente en sus tonalidades oscuras, las cuales son muy utilizadas en la decoración por su facilidad para combinarlo con otros colores, creando fuertes contrastes. Sin embargo, en sus tonos claros, otorga una sensación de amplitud de espacio, vitalidad y frescura que ningún otro color recrea tan bien como este.

Azul en tonos claros

Utilizar el azul en sus tonos claros ofrece una amplia y agradable sensación de frescura y alejamiento; por lo que es muy recomendable seleccionarlo para la decoración de habitaciones pequeñas, sobre todo si no poseen entradas de luz natural.

 

 

La iluminación a utilizar en habitaciones de azul claro no ofrece mucha variedad. Por ejemplo, la luz amarilla no otorga el grado de espacio que el azul intenta reflejar, y la iluminación de decoración no será usada en habitaciones pequeñas. Por lo tanto, lo más conveniente es utilizar luz sin copa, como fluorescentes o todo tipo de lámparas bajo consumo o leds blancos.

 

 

Para imitar el ambiente acuático y espacioso que el color azul intenta recrear es necesaria una adecuada decoración y una óptima combinación de colores, como por ejemplo muebles en color madera o aberturas en color blanco o gris aluminio. También es recomendable, en caso de ser dormitorios, utilizar veladores y accesorios en color amarillo, naranja o rojo.

 

Azul en tonos oscuros

Los decoradores coinciden en que este tono de azul es ideal para el baño. Se puede utilizar en la decoración de azulejos, en vetas o entero, en especial imitando el mármol. El color azul en tonos oscuros no es recomendable para cubrir toda una pared, ni en toda una habitación ya que crea un ambiente de oscuridad y frialdad que recuerda al mar profundo.

 

  

Por ser utilizado en decoración en pequeñas cantidades, es recomendable para llamar la atención en un marco de un cuadro o aún en las llaves de luz. La luminaria blanca contrasta amigablemente con él y su principal ventaja es que otorga serenidad y calma, siempre y cuando se cuide utilizarlo en exceso.

 

 

Sus principales colores en combinación son los tonos de rojo, crema, blanco y todas las tonalidades de verdes, realizando el contraste de lo vegetal y lo natural, con la sensación acuosa que imita el tono escuro en la decoración de una sala de estar, por ejemplo.